Amor a las ‘peSetas’
Los que seguimos refunfuñando por la llegada del euro y la cantidad de moneditas de ‘cobre’ que se nos acumulan en los bolsillos, aún podemos ponernos nostálgicos con nuestra querida rubia: la Peseta. Así es como se llaman nuestros protagonistas de hoy (peSeta), una marca de complementos que empezó en la moda allá por los 90. Con unas señas de identidad propia, sus creaciones no le pasan desapercibidas ni al mismísimo Marc Jacobs. Un buen día, el diseñador vio una de sus piezas, el Bolsaco, y le gustó tanto que decidió colaborar con ellos y ponerlo a la venta en sus tiendas.
Para esta temporada, la niña mimada es el ‘Bolsomochila’. Inspiración ‘casadelaabuela chic’ en las telas, con estampados de tapices selváticos o del sofá de toda la vida. Sus nombres, originales, por supuesto: ‘Cristo Salvaje’, ‘Yinye’ o ‘Remeber’. Hablamos con Jaime Sevilla, uno de los componentes de la marca.
¿Cómo empezasteis en este complicado mundo?
Todo surgió con Laura Martínez, la fundadora, quien hacía carteras y otros complementos para ella misma y para sus amigos. Una vez, estando en Nueva York, una japonesa le compró muchas piezas para su galería de Tokio. Entonces se decidió a vender y surgió ‘peSeta’ como marca.
El ‘bolsaco’ lo creasteis a partir de unos viejos sacos de correos. ¿De dónde sacáis la inspiración?
Las cosas de peSeta parten del amor (o fijación enfermiza, casi) por las telas y de las ganas de hacer cosas bonitas y bien hechas, ya sea una cartera o un delantal reversible. Cuidamos mucho el detalle, que cada pieza sea un poco diferente a la siguiente aunque pertenezcan a la misma cosecha. Hasta ahora, hemos hecho muchos productos diferentes, en series limitadas, numeradas y con nombre. Nunca repetimos cosechas. Cuando un modelo se acaba, se hace otro diferente. Actualmente, estamos inmersos en medio de cambios productivos importantes, especialmente con las telas. Nos gusta buscar por el mundo.
Más que bolsos, parecen vuestros hijos, ¿de dónde viene esa locura de nombres con que bautizáis cada pieza?
En cada etiqueta se puede ver de dónde vienen los materiales, cuándo se hizo y el nombre y número de serie. En cuanto a los nombres de cada pieza… tienen un componente surreal. Bueno, más bien mongólico (risas).
Tenéis tienda propia y seguís sumando puntos de venta, ¿llegará peSeta a conquistar el mundo?
En 2006 abrimos la tienda de Madrid, en la calle Noviciado, 9. Hasta entonces habíamos estado llevando nuestras cosas a otras tiendas, como las del Museo Reina Sofía y el MACBA o galerías como ‘Mad is Mad’ y ‘Subaquática’. Cuando abrimos la tienda, lo que buscábamos principalmente era tener un taller-oficina, más que una tienda, pero de los muebles que íbamos recolectando de la calle y las ganas de ir llenándola, acabamos sucumbiendo, aunque encantados de hacerlo. Este año, por fin, hemos llegado hasta Londres.
Y hasta aquí nuestra pequeña charla. Esperamos que sigan sumando éxitos y colaboraciones. En cuanto a mí, si la religión es el opio del pueblo, yo ya tengo la mía propia: el peSetismo.







