Las rubias prefieren a los caballeros con bolso


La miró con sus ojos de ese azul que duele, enmarcados por unas cejas despiertas y alborotadas. El mentón duro le latía en la cara como un marco demasiado anguloso. De la boca, una calada de falsa indiferencia apareció jugando a hacerse y deshacerse en el aire. Ella se fue con el eco de un portazo, llevándose en una lustrosa bolsa de piel los restos de su vida en común. Y así es como Steve se quedó solo, compuesto y sin bolso. Y con mono de ella.
Esto bien podría ser el final de una vieja película de los años cincuenta en la que el malo no es tan malo y las chicas ya no suspiran ni se ponen de puntillas cuando él las besa. Ese tipo duro podría ser Paul Newman o Robert Redford. Pero bien podrías ser tú. Aunque más que un final, esto es un comienzo. Esto es Steve Mono.
Uno de los recursos periodísticos más socorridos a la hora de escribir sobre un tema concreto consiste en relatar las definiciones que la Real Academia de la Lengua ofrece sobre ese tema. Así que… ¿por qué no ser ‘originales’? Si se busca la palabra MONO en el diccionario, esto es lo que aparecerá: necesidad / deseo apremiante / añoranza de algo / síndrome de abstinencia / dicho de las cosas pequeñas. En definitiva, “bonito, lindo y gracioso”. Y nada podría definir mejor la quintaesencia de Steve Mono. A simple vista, una firma de bolsos masculina. En profundidad, artesanía de lujo. Gonzalo Fonseca (el alma, corazón y vida de la firma), nos cuenta en qué consiste su universo.
¿Por qué los hombres todavía no se atreven con el bolso? La palabra bolso para muchos hombres todavía no existe. Bolsa sí, pero bolso no. Actualmente se ha pasado del maletín rancio al bolso súper moderno. No hay un término medio. Lo bueno es llevar un bolso de hombre, como un hombre. La masculinidad no tiene por qué verse sacrificada. Lo que pasa es que hay una gran diferencia entre llevar el bolso así (agarra una de sus creaciones por el asa y la pasea elegantemente con el brazo pegado al cuerpo), a llevarlo de este otro modo (como una especie de Mary Kate Olsen, se cuelga el bolso del antebrazo mientras con la otra mano bien podría sujetar un imaginario vaso de Starbuck’s).

Si en las rupturas uno no sabe cómo repartirse los amigos, ¿quién se queda un Steve Mono? ¿Ella o él? La verdad es que me gusta crear cosas bonitas, útiles, independientemente de quién las lleve. De hecho siempre hago el guiño de que tengan cuidado con las novias, porque querrán robarte el bolso.
Así que los amigos a medias, y el Steve Mono para ella. ¿Por qué son tan especiales? Todo está hecho a mano y no existen dos piezas iguales. Controlamos el proceso de creación de principio a fin. Desde nuestro taller en Bilbao, cortamos las pieles, las cosemos, grabamos el logotipo a fuego y pulimos cada detalle. Yo hago los envíos personalmente, rellenando el interior de los bolsos con cuidado para que no se deformen y protegiéndolos con una funda. Escribo el nombre del bolso a mano e incluso… perfumo el paquete con unas gotitas de Grey Flannel. El nuevo lujo va por estos caminos. Algo que es tuyo y que está hecho para ti.
De Ciencias Políticas a ilustrador ¿de dónde surge la idea para crear tu firma? Efectivamente, comencé estudiando Ciencias Políticas mientras lo combinaba con trabajos de diseño. Ejercí como director de arte y diseñador gráfico free-lance para diversas firmas y producciones de moda hasta que a los 30 decidí cambiar de vida y marcharme a Londres. Allí hice diferentes cursos, entre ellos, uno de figurinismo en la Saint Martin’s. Y lo de los bolsos, siempre me gustó. Desde las típicas carteras del colegio hasta los maletines que llevaban los hombres de los años 50 y 60. Ese estilo oficinista con su chapa en la solapa y su maletín. Y a la hora de crear, me inspiro en las líneas puristas, en la Bauhaus y todo ese rollo de piezas desmontables, de bolsillos que se abren y dentro hay otros bolsillos y nuevos compartimentos.
¿Qué le queda a uno después de haber pasado por la Escuela que ha visto nacer las primeras extravagancias de Galliano o McQueen? De la Saint Martin’s recuerdo mucho el ambiente, rodeado de gente de todas las partes del mundo. Estás con una china, un ruso, un turco, un alemán, un francés… También me acuerdo del trabajo constante. Dibujábamos desde el caballete sin parar hasta que terminaban las clases y llegabas a casa con la mano rota. Además, me llevé una frase que, en mi opinión, resume los principios básicos del diseño: hacer bello lo útil.
Y por último, si me compro un Steve Mono, ¿con qué look debo llevarlo? Con un buen traje o una americana. Personalmente, yo soy muy de zapatos y chaqueta. Esto tiene que ser un reflejo de ti mismo, de tu imagen, de tu forma de pensar. Son bolsos adaptables, para que lleves tanto el paraguas, como el periódico o la barra de pan. Lo importante a la hora de llevar un complemento de este tipo es que el bolso no te pueda a ti. Que hagas tuyo el bolso, que sea como una parte más de ti.
Los japoneses, habituales en esto del lujo y la marroquinería, ya empiezan a rendirse a sus pies. Carteras, porta-documentos, fundas de gafas o cinturones que cuya conquista por el resto del mundo sigue avanzando. Entre sus puntos de venta internacionales tenemos a Opening Ceremony con tiendas en Nueva York, Los Angeles y Tokio; Lane Crawford y Harvey Nicols en Hong Kong, y la tienda del Louvre en París, con presencia en lugares tan dispares como Tailandia o Moscú. Qué tiemble Louis Vuitton.
Por fin parece que el hombre va abandonando sus prejuicios y comienza a abrirse, en una sociedad que no deja de bombardear con diferentes estereotipos de hombres a los que intentar parecerse. Absurdas y, en ocasiones, impronunciables etiquetas como ‘übersexual’, ‘metrosexual’, ‘tecno’ o ‘eco’.
Pero en medio de tanta parafernalia, hay un nuevo tipo de varón vintage (que no dandy), que está empezando a reclamar su sitio: el hombre clásico. El de toda la vida. Y si esto sigue así, las niñas seguirán queriendo ser modelos de mayores pero los niños ya no querrán ser futbolistas, médicos o astronautas. Lo que querrán ser es oficinistas de los años cincuenta. Aunque eso implique que acabes convertido en un empleado más, enamorado de una rubia tonta (modelo por supuesto), que te abandonará por otro hombre más guapo y con más dinero que tú. Y por si fuera poco, se llevará tu bolso. Así que… cuidado con las adicciones. Y con tu Mono.

Almatrichi Travel Bag

Desde México… Paola Péres
Paola Péres, después de pasar tres años en la Facultad De derecho de su ciudad, decidió cambiar de carrera y lanzarse a perseguir su sueño: la moda. Estudió diseño en México e Italia y cuenta desde 2005 con una línea de complementos que lleva su propio nombre.
Cinturones y bolsos cobran vida en esta colección donde la característica principal es que cada una de sus piezas son originales y únicas al ser diseñadas y elaboradas a mano con materiales naturales de primera calidad como pieles de cabra, vaca y textiles, utilizando texturas y colores irresistibles al ojo de cualquier mujer que toma el diseño como estilo de vida.
Sus líneas modernas y elegantes, pero a la vez diferentes y divertidas, le han ido abriendo paso en el mundo de la moda y sus creaciones ya han sido usadas en editoriales de importantes revistas a nivel nacional como son Elle, Instyle, Bazzar y otras.
Lo que empezó como una pequeña marca ha ido creciendo gracias a la gran demanda de sus diseños, y actualmente se distribuye a boutiques y galerías de varias ciudades de México, Baltimore, Alaska y Nueva York.
Gracias al ingenio y pasión que le pone a cada una de sus creaciones estas pueden ser usadas tanto como un complemento de calle, para el día a día, o para ocasiones muy especiales.






